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Organizar

Tu colección física, tus listas y la estantería compartida de casa.

Tu colección física

La colección física: cinco ejemplares con su carátula, agrupados por formato —Blu-ray, bolsillo, CD, integral y tomo— y por el sitio de la casa donde se guardan.
Tu colección física. Los filtros de arriba son por formato; los de abajo, por el sitio de la casa donde está cada uno.

Lo que tienes en casa: DVD, Blu-ray, 4K UHD, VHS, vinilos, CD, casetes, libros en tapa dura o bolsillo, cómics en grapa, tomo o integral.

En la ficha de cualquier obra tienes «Tengo un ejemplar». De cada uno puedes guardar:

  • Formato — las opciones cambian según el tipo de obra.
  • Estado — Nuevo, Como nuevo, Bien, Aceptable o Deteriorado.
  • Dónde lo guardas — «Estantería del salón», «caja del trastero». Suena tonto hasta que tienes cuatrocientos.
  • Cuándo lo compraste y qué te costó.
  • Notas — firmado, edición limitada, regalo de quien sea.
  • A quién se lo has prestado y desde cuándo. Un vinilo prestado hace ocho meses ya no es tuyo en la práctica.

Puedes tener varios ejemplares de la misma obra: el DVD de siempre y el Blu-ray que te regalaron son dos cosas distintas.

Todo junto está en «Colección», en el menú de arriba.

La foto de TU ejemplar

En cada ejemplar puedes subir una foto del tuyo: la portada gastada, la dedicatoria, la funda con el sello de la tienda donde lo compraste. Vale JPG, PNG, WebP y las HEIC del iPhone, hasta 12 MB.

Esa foto no la ve nadie más que tú. No sale en tu perfil público aunque lo tengas encendido, no la ven tus amigos, y no la ve la gente de tu hogar aunque hayas compartido ese ejemplar con la casa. No tiene dirección pública: se le pide a la aplicación, que comprueba de quién es antes de enseñarla.

Se guarda encogida y en un formato moderno, así que ocupa poco aunque la subas del móvil a pantalla completa. Y al hacerlo se le quitan los datos ocultos que las cámaras meten dentro — entre ellos, el sitio exacto donde se hizo la foto. Es lo que hay que quitar y por eso se quita.

Puedes borrarla cuando quieras, y se borra de verdad. Hay una excepción y la decimos porque callarla sería peor: podemos revisarlas para comprobar que no se sube lo que no debe estar. Está contado entero en la política de privacidad.

Catalogar con el código de barras

Meter una estantería entera a mano es trabajo. Dentro de «Colección» tienes «Escanear un código de barras»: pones el número que hay debajo de las rayas y la ficha se busca sola.

Entiende el ISBN de los libros —el de trece cifras y también el antiguo de diez—, y el EAN de trece que llevan los discos, las películas y casi todo lo demás. Los códigos de doce cifras de las ediciones estadounidenses también valen.

Va en tres pasos: escanear, mirar y guardar. Podría hacerse de una vez, pero un dígito mal leído crea un ejemplar equivocado que luego hay que buscar y borrar, y comprobarlo cuesta un vistazo.

Escribir el número funciona en cualquier móvil y en cualquier ordenador, sin dar permiso de cámara a nadie. Donde el navegador sabe leer códigos con la cámara —Chrome y Android—, se ofrece el atajo.

En iPhone y iPad no hay atajo de cámara, y no es un descuido nuestro: el navegador de Apple no sabe leer códigos de barras, y todos los navegadores del iPhone usan ese mismo motor. Lo que sí funciona, y funciona bien:

  1. Abre la cámara del iPhone y apunta a la contraportada, sin hacer foto.
  2. Cuando se resalte el número, toca el icono de texto en vivo —el recuadro con líneas, abajo a la derecha—.
  3. Selecciona el número y cópialo.
  4. Vuelve a DeListado, mantén pulsado el campo y toca Pegar.

Da igual lo que copies de más: si viene con guiones, con espacios o con la palabra ISBN delante, se limpia solo.

Ojo con una cosa: tener el ejemplar y haberlo visto son datos distintos. Puedes tener una película sin verla —pasa constantemente— y haber visto una sin tenerla. Por eso van por separado.

Tus listas

Una lista es tu propia lectura de tu archivo: «las 12 películas que vi con mi padre», «cómic europeo para empezar», «lo que veré este invierno». Es distinto de la biblioteca —que es lo que has visto— y del diario —que es cuándo—.

Se hacen desde Listas, en el menú de arriba. Las obras se meten desde la ficha de cada una, en «En tus listas», y dentro de la lista puedes ordenarlas con las flechas.

Quién las ve

Todas nacen privadas. Dentro de cada lista eliges una de tres:

  • Solo yo. No la ve nadie más. Es lo que quieres para «lo que veré este invierno».
  • Mis amigos. La ven quienes hayas aceptado como amigos, y nadie más.
  • Cualquiera con el enlace. Se puede pasar a quien quieras, tenga cuenta o no, y los buscadores pueden encontrarla.

Son tres opciones y no dos casillas a propósito: con casillas sueltas existiría el estado absurdo de «no la ven mis amigos pero sí un desconocido», y alguien acabaría dejándolo así sin querer.

Las listas públicas salen también en tu perfil público, si lo tienes encendido. Las de amigos no salen ahí ni aunque el perfil sea público: son dos permisos distintos.

Dos cosas que conviene saber

  • Borrar una lista no borra nada de tu biblioteca. Las obras siguen ahí con sus fechas; solo desaparece la agrupación.
  • Cambiarle el nombre no cambia su enlace, para no romper lo que ya hayas compartido.

Tu hogar

Un hogar es la gente con la que vives. Sirve para una cosa concreta: tener un catálogo común de lo que hay en casa. Los libros de la estantería, los DVD del salón, los vinilos. Así nadie compra dos veces el mismo libro ni busca media hora una película que estaba ahí.

Compartir la estantería no es compartir el diario

En el hogar se ve qué ejemplares hay, no quién ha visto qué. Tu historial, tus fechas y tus notas no salen de tu cuenta, y no hay ninguna pantalla desde la que un familiar pueda llegar a ellos.

Se crea desde Hogar, se le pone nombre y se invita a los demás por correo o con un enlace. Cada ejemplar que tengas puede estar compartido con la casa o ser solo tuyo, y eso lo decides ejemplar a ejemplar.

Hay tres papeles. El propietario es quien la creó y puede todo, incluido cerrarla o traspasarla. Los administradores pueden invitar y sacar gente. Los miembros ven el catálogo y gestionan lo suyo. Todo lo que pasa —quién entró, quién salió, quién compartió qué— queda apuntado en el registro de la casa, para que una discusión sobre un libro que ha desaparecido del catálogo se pueda resolver mirándolo.

Si te vas del hogar, o si se cierra, tus ejemplares no se borran: vuelven a ser solo tuyos. Lo mismo si te das de baja siendo el propietario — la casa pasa a quien lleve más tiempo en ella y los demás no pierden nada.

Ya puedes crear tu cuenta

Es gratis, no pide tarjeta y no hace falta que nadie te invite. Se entra con un enlace al correo: ni siquiera tienes que inventarte una contraseña.

Crear mi cuenta

Tu biblioteca nace privada y no aparece en buscadores. Lo que se guarda y durante cuánto está en la política de privacidad. · Ya tengo cuenta